Noche de espanto: el estremecedor relato de Hernán Piquín

Así quedó el auto de Piquín

"Ningún disparo entró en el auto ni en mí, sí en una de las casas y dispararon a quemarropa".

El bailarín contó esta madrugada en TN que "cuando llegué me llamó la atención una persona que me abre, no eran nuestros guardias que cuidad el barrio".

"Encaré rápido, empecé a gritar: 'Hay chorros en el barrio'". Cuando los delincuentes le empezaron a disparar, el bailarín quiso escapar abordo de su auto, un Smart, y terminó incrustando el coche en una zanja frente a una de las viviendas. Yo aceleré, doblé y me llevé por delante una zanja. "Por suerte, no me tocó ninguno de los tiros, pero creo que me lesioné el huesito dulce y ahora me voy a hacer una placa", afirmó, sobre su estado de salud. Me dispararon, pero gracias a Dios no pasó nada.

"No me puedo sentar, tengo un hematoma en la cola", dijo el bailarín ante la prensa, donde además explicó que "lo vivido fue una locura, una locura, porque estaban dentro del barrio".

Vale destacar que el lugar tiene alambrado perimetral, más de 20 cámaras de seguridad y alarma en todo el perímetro, pero el propio bailarín contó que los delincuentes "cortaron todos los cables" para evitar quedar filmados por el circuito de video del country.

"Hice lo primero que me salió, soy justiciero". No quería chocarlos a ellos, sino que quería alertar a los vecinos para que se fueran.

"Es muy loco que tengan ese coraje de disparar a sangre fría". Si los encuentran (a los ladrones) espero que paguen.

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